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Los psiconautas de los años 60, pioneros en la experimentación con LSD, relataban experiencias vitales transformadoras e incluso místicas. La sustancia, sintetizada por el químico suizo Albert Hoffman en los laboratorios Sandoz, en 1938, les inspiró una visión de la realidad en red porque la apertura de par en par, de las puertas de la percepción, les hizo ser conscientes de la asombrosa complejidad y profusa conexión del mundo. Hacía una década que los psiquiatras y la CIA se habían interesado por la sustancia.

Los efectos mentales que provoca la convierten en una de las drogas más poderosas que se hayan creado. A principios de los años 60, la dietilamida de ácido lisérgico, conocida como LSD, era objeto de estudio en las universidades de élite estadounidenses, y muchos estudiantes y artistas, entre ellos algunos pioneros de la computación y figuras destacadas de la ciencia y la cultura, probaron sus efectos en experimentos controlados. Pero su inevitable salto al uso recreativo hizo saltar todas las alarmas, justo cuando el movimiento hippy y el rock and roll revolucionaban a la juventud, y pronto fue incluido en la lista I de estupefacientes peligrosos y se prohibió su uso. Al pasar a la ilegalidad, la investigación sobre la droga declinó considerablemente.

El estudio contemporáneo más interesante que se ha realizado hasta la fecha sobre LSD, ha sido financiado mediante crowdsourcing en Walacea, una especie de Kickstarter para la ciencia, donde se ha convertido en el proyecto más apoyado y exitoso de la plataforma, superando todas las expectativas. La Fundación Beckley, dedicada a la investigación de sustancias psicoactivas, también ha aportado financiación. Amanda Feilding, directora de la Fundación, ha declarado que “el estudio no solo revela los mecanismos subyacentes del LSD y su potencial terapéutico, también nos va a ayudar en la exploración y conocimiento de la consciencia.”

Las modernas técnicas de mapeo y fotografía cerebral han hecho posible las asombrosas imágenes de cerebros bajo los efectos del LSD. David Nutt, director del experimento, ha declarado que los neurocientíficos han estado esperando estas fotos durante 50 años. También ha dicho, entusiasmado, que, para la neurociencia, “esto es el equivalente a un bosón de Higgs.”

Nutt es director de neuropsicofarmacología en el Imperial College de Londres, y él y su equipo han publicado el estudio en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the united States of America) bajo el título Correlatos neurales de la experiencia LSD revelados por neuroimagen multimodal. En el estudio participaron 20 voluntarios sanos que fueron analizados en dos sesiones; en la primera les fue administrada una dosis de LSD, y en la segunda, un placebo. Mediante diferentes técnicas (fMRI, MEG, etc) capaces de obtener distintos tipos de imágenes de la actividad cerebral, los científicos pudieron medir el flujo sanguíneo, las conexiones funcionales dentro y entre las redes neuronales, y las ondas emitidas por el cerebro de cada voluntario.

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Bajo la influencia de la droga, las redes implicadas con la visión, el oído, el movimiento y la atención se hiperconectan de tal manera que hacen sonar una sinfonía cerebral ad lib, prodigiosamente orquestada, como si todo el cerebro participara en la melodía (por cierto, parece ser que la música intensifica todavía más la experiencia LSD). En condiciones normales, la información visual es procesada en el córtex visual situado en la parte posterior de la cabeza; pero al tomar LSD, muchas áreas adicionales del cerebro contribuyen al proceso de visualización, de ahí las alucinaciones de los psicodélicos. El Doctor Robin Carhart-Harris, del departamento de Medicina de Imperial College y codirector del estudio, aclara que, “normalmente, el cerebro funciona mediante redes independientes que realizan tareas especializadas como la visión o el movimiento; pero el LSD, de repente, conecta todas estas redes,” dando lugar a un cerebro sinfónico. Sin embargo, se produce una desactivación en algunas zonas que habitualmente están conectadas. Este recableado específico explica por qué quienes relatan sus efectos suelen expresar sentimientos de disolución del yo y de conexión o unidad con otros seres y la naturaleza. La droga debilita el ritmo de las ondas cerebrales alfa, relacionadas con la autoconsciencia. Muchos lo interpretan espiritual o religiosamente. “No te reconoces como un ser separado del universo. Es como si tu consciencia hubiera sido transferida desde dentro de tu cuerpo hacia el mundo exterior, y tu atención se concentrara en lo que te rodea, y no en ti mismo.”


Ad libitum, abreviado ad lib, es un término musical que significa ‘a voluntad’: la velocidad y la forma de ejecución de la obra se dejan a elección del ejecutante.

Referencias:

  1. Imperial College London. “Brain on LSD revealed: First scans show how the drug affects the brain.” ScienceDaily, 11 April 2016. <www.sciencedaily.com/releases/2016/04/160411153006.htm>.
  2. Neural correlates of the LSD experience revealed by multimodal neuroimaging, Robin L. Carhart-Harris. PNAS, Vol.113, Nº17
  3. LSD’s impact on the brain revealed in groundbreaking images, Ian Sample. theguardian.com, 2016/04/11

 

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